El apalancamiento de las tarjetas de crédito

10 07 2008
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Foto: Jenny W. -- Fuente: Stock.XCHNG (http://www.sxc.hu)

Con miles de personas endeudadas hasta las pestañas por culpa de las tarjetas de crédito, hablar de cómo beneficiarse de ellas pueden sonar a una mala broma.

Si uno no sabe cómo usar las tarjetas de crédito pueden llegar a ser muy peligrosas. Sin embargo, constituyen una herramientas invaluable para obtener crédito a corto plazo sin intereses (obteniendo rápidamente liquidez en momentos puntuales sin necesidad de acudir al banco a pedir un préstamo), y  para construirse un buen historial crediticio.

Voy a contarte 6 cosas que puedes hacer para evitar caer en la trampa de las tarjetas de crédito, y lejos de endeudarte, utilizarlas en tu propio beneficio. Y si ya has caído en la trampa, no te preocupes; estoy preparando otra entrada que te ayudará a salir airoso de manera rápida y eficaz.

1. Ten sólo una tarjeta de crédito

Cuando tienes más de una tarjeta de crédito, es muy tentador empezar a utilizarlas todas según vas agotando el límite de crédito de las demás. Debes seleccionar aquella que te ofrece mejores condiciones en términos de cuotas anuales, intereses y programa de gratificación o puntos. Deshazte del resto de las tarjetas inmediatamente.

Con ello reducirás el monto total que pagas en cuotas anuales y podrás controlar tus gastos y pagos mucho más fácilmente, al tener que controlar un único estado de cuenta.

Según vayas construyendo un buen historial de pagos te será más fácil conseguir ampliaciones de tu límite de crédito, si es que lo necesitas.

2. Compra sólo lo que puedas pagar a la fecha de corte

Mucha expertos dicen que siempre debes pagar un poco más del mínimo para reducir los intereses. Yo digo que debes pagar el total del saldo dispuesto cada mes. No sólo no pagarás nada de intereses, sino que el siguiente mes dispondrás de todos el crédito de nuevo para el caso que llegue una verdadera emergencia.

Infórmate de cuándo es la fecha de corte de tu tarjeta, calcula cuánto dinero tendrás disponible esa fecha para pagar el saldo, y compra sólo lo que puedas pagar.

En mi caso particular, tengo dada la orden de que carguen automáticamente el total del saldo en mi cuenta bancaria todos los meses. Ello me ayuda a ser más disciplinado a la hora de realizar mis compras, y me da la ventaja adicional de que me evita olvidos y despistes al hacer los pagos, que me pueden costar una buena cantidad de dinero en intereses.

Si no quieres automatizar tus pagos, al menos diseña un calendario de cortes y fechas límite de pago, y revísalo continuamente para no incurrir en cargos financieros innecesarios.

3. Paga tus gastos corrientes con la tarjeta de crédito

Si pagas el supermercado, el recibo de la luz, la gasolina y todos los gastos corrientes que puedas con tu tarjeta de crédito, podrás llevar un mejor control de tus gastos (ya que quedan registrados). Además, al aumentar el uso de tu tarjeta de crédito conseguirás más puntos de tu programa de recompensas y mejorarás tu historial crediticio.

Esta técnica requiere que seas disciplinado. Al pagar con tu tarjeta de crédito cosas que normalmente pagabas en efectivo tendrás una falsa sensación de liquidez. Recuerda que sólo estás postponiendo el pago, no aumentando tus ingresos. Por tanto, deja de sacar dinero del cajero automático o ATM para cosas que ya no tendrás que pagar en efectivo. ¡Bienvenido al mundo del dinero electrónico!

4. Utiliza tus puntos para pagar menos

¿Realmente necesitas una nueva tostadora de pan, o una lámparita para el closet? Se inteligente. Si tu tarjeta de crédito te lo permite, utiliza los puntos conseguidos para pagar saldos o cuotas anuales. Y si no te lo permite, busca una que sí te lo permita. Los puntos se convierten en dinero real si los manejas de esta forma.

Yo llevo el control, no sólo del crédito utilizado, sino de los puntos generados. Cuando tengo suficientes, los aplico directamente al saldo que tengo que pagar ese mes, por lo que no sólo no pago intereses, sino que me “pagan”. También “ahorro” puntos para pagar la cuota anual de mi tarjeta, por lo que tener tarjeta de crédito me sale gratis.

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Foto: Vaughan Willis -- Fuente: Stock.XCHNG (http://www.sxc.hu)

5. No saques dinero del cajero con tu tarjeta de crédito

Nunca, repito, nunca utilices tu tarjeta de crédito para disponer de efectivo. Las comisiones por sacar dinero de los cajeros automáticos con tu tarjeta de crédito son muy altas. Organízate y trata de pagar todo lo que puedas con tu tarjeta de crédito directamente en los establecimientos, en lugar de sacar dinero y pagar en efectivo. Hoy en día aceptan tarjeta de crédito en casi todos los lugares.

Para los gastos que debas realizar obligatoriamente en efectivo, procura mantener siempre un pequeño fondo de seguridad en tu cuenta, y utiliza tu tarjeta de débito para sacar dinero de los cajeros. No regales tu dinero por falta de organización.

6. Utiliza el crédito sólo cuando no tengas más remedio

Por último, utiliza el crédito sólo cuando no haya otro recurso, siempre que se trate de compras pequeñas, realmente necesarias, y que tengas las seguridad de que podrás saldar tu cuenta en un plazo de tiempo razonable, preferiblemente en el siguiente mes.

Cuando se trate de una compra grande, o si realmente no vas a tener liquidez suficiente para pagar el saldo rápidamente, es mucho mejor que trates de conseguir un crédito personal o al consumo. El tiempo que dediques a realizar esta gestión se verás más que recompensado. Te ahorrará muchísimo dinero en intereses y dormirás más tranquilo por las noches.


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