Cómo planificar para alcanzar tus objetivos

9 07 2008
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Foto: Ton Koldewijn -- Fuente: Stock.XCHNG (http://www.sxc.hu)

Uno de los errores más comunes que cometemos cuando queremos alcanzar nuestros objetivos es empezar sin un plan. Para reducir las deudas, comprar una casa nueva o alcanzar la tan deseada libertad financiera, siempre necesitaremos crear primero un plan.

Vamos a estudiar un sencillo método en 5 pasos para crear planes y llevarlos a la práctica sin mucho esfuerzo.

Paso #1. Define tus objetivos detalladamente

Imagínate que mandas a tu hijo a comprar fruta al mercado para hacer un delicioso banana-split, pero no le dices qué fruta comprar. Si tienes suerte y a tu hijo le encantan los plátanos, es posible que termines comiendo tu banana-split. Si no, lo más probable es que tengas que hacer una ensalada de frutas. ¿Qué es lo que ha fallado? No fuiste lo suficientemente específico a la hora de hacer el encargo.

Es lo que le sucede a la mayoría de la gente que se marca objetivos del tipo “quiero ser rico”, o “quiero comprarme una casa”. ¿Qué es ser rico? ¿Ganar US $3,000, tener 2 millones en el banco, ser dueño de 50 casas, …? ¿Qué tipo de casa quieres? ¿1 ó 2 plantas, con alberca, 4 ó 5 recámaras, …?

Para cada persona, esas afirmaciones genéricas significan cosas distintas. Si no especificas con todo lujo de detalles tu objetivo puedes terminar teniendo algo que no querías, o lo que es peor, no podrás medir el progreso realizado y nunca sabrás si has alcanzado tu objetivo.

Definir tus objetivos es como decidir a dónde quieres ir en auto. No es lo mismo decir que quieres viajar al norte de España, que decir que quieres ir a La Coruña, o a Santander. Ambas ciudades están en el norte de España, pero definitivamente son destinos muy distintos.

Paso #2. Define objetivos intermedios, medibles y alcanzables

Tratar de alcanzar el objetivo final en un solo paso en la mayoría de las ocasiones es imposible. Generalmente nos fijamos objetivos a largo plazo para los que todavía no estamos preparados, por lo que tratar de alcanzarlos rápidamente sólo nos producirá frustración y terminaremos abandonando.

Cuando iniciamos un viaje largo no buscamos inmediatamente una señal que nos indique donde está el destino final, sino que buscamos una población más o menos próxima que sabemos está en el camino. Entonces, nos concentramos en llegar a ese lugar cercano, “olvidándonos” momentáneamente del destino final. Una vez alcanzado ese primer hito, buscamos una segunda población intermedia y repetimos el proceso hasta llegar al destino.

Eso es exactamente lo que debes hacer cuando definas la “ruta” hacia tus objetivos. Debes definir objetivos intermedios alcanzables con un nivel de esfuerzo que sea razonable, de forma que cada vez te aproximen más a tu objetivo final. Si la dificultad para alcazar un objetivo es muy alta, corres el riesgo de frustrarte y que abandones. Igualmente, si no es un objetivo medible, no podrás saber cuándo lo has alcanzado y cuándo debes dirigirte al siguiente.

Te recomiendo que a la hora de definir los objetivos intermedios empieces desde el final y vayas recorriendo el camino hacia el principio, es decir, empieza definiendo el objetivo inmediatamente anterior al objetivo final y termina en la situación actual. Ello te ayudará a no desviarte del camino.

Igualmente, es una buena costumbre que parte de tus objetivos sean los plazos de tiempo que debes cumplir para llegar a cada hito intermedio, si es que quieres alcanzar tu objetivo final en un plazo de tiempo razonable. Como es lógico, el objetivo final también debe tener una fecha tope.

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Foto: alesia17 -- Fuente: Stock.XCHNG (http://www.sxc.hu)

Paso #3. Pon todos tus objetivos por escrito

Una vez definido lo que quieres alcanzar con todo lujo de detalles, ¡escríbelo! Da igual si es en un cuaderno, en la computadora o en tu PDA, pero escríbelo ya. No lo dejes para después o no lo harás nunca.

Escribir tus objetivos tiene un efecto psicológico muy importante. Además de que te obliga a pensar detenidamente sobre lo que quieres, creará una especie de vínculo entre tus objetivos y tú, reforzando el compromiso de alcanzarlos. Además, si no tienes tus objetivos por escrito será muy difícil darles seguimiento.

Paso #4. Ponte en marcha ¡ya!

Un plan escrito no son más que buenas intenciones. Debes pasar a la acción inmediatamente para que las cosas sucedan.

Si has elegido un buen primer objetivo intermedio, es decir, si es alcanzable y medible, será fácil decidir qué debes hacer o por dónde tienes que empezar. Por ejemplo, si vas a iniciar un viaje en auto y tu primer objetivo es llegar a Segovia, primero deberás ponerle gasolina al coche, preparar la maleta, identificar la autopista que deberás tomar, etc. Normalmente, estas serán actividades de poca dificultad. Enfocarte en las actividades del momento te ayudará a no agobiarte con la inmensidad del objetivo final, que ves lejano e inalcanzable, y al mismo tiempo te acercará un pasito más.

Según vayas cubriendo tus objetivos intermedios ganarás confianza y motivación. Pero ten en cuenta que el camino no estará libre de obstáculos. Por ejemplo, si nunca has cambiado una rueda de tu auto y se pincha en el camino, tendrás que aprender a usar el gato y cambiarla. Claro que no estás sólo: además de tu sentido común tienes el manual de usuario del auto.

A veces, el siguiente paso de tu plan requerirá lo que los expertos denominan salirse de la “zona de confort”, es decir, hacer cosas que nunca has hecho o que no son naturales para tí. Es algo que tendrás que aprender a hacer si quieres alcanzar tus objetivos. Piensa que cada vez que realizas algo nuevo estás creciendo y te acerca cada vez más a tu objetivo final. Como en el ejemplo anterior, si se avecina una situación que te obligará a salirte de tu zona de confort, trata de capacitarte primero.

Con el tiempo, las cosas nuevas que ahora te parecen difíciles se te harán naturales, y pasarán a formar parte de tu zona de confort.

Paso #5. Revisa tus objetivos periódicamente

Aquí es donde resulta de vital importancia haber puesto por escrito objetivos medibles. ¿Qué pasa si una vez iniciado el viaje ya no volvemos a mirar el mapa ni las indicaciones del camino? Es muy probable que nos pasemos algún desvío y terminemos en un sitio completamente distinto al que deseamos. Lo lógico es revisar dónde estamos cada cierto número de kilómetros o cada vez que lleguemos a un desvío. Si nos hemos pasado un desvío, rehacer el plan para volver a tomar la ruta original; si se hace tarde para llegar a la siguiente población, revisar el tiempo de llegada final o tomar otras vías alternativas más rápidas.

Es necesario que cada cierto tiempo (una vez a la semana, una vez al mes, etc., dependiendo del plazo y tipo de objetivos) revises tu plan: dónde estás, dónde deberías estar, por qué no se están cumpliendo las previsiones, qué factores nuevos han aparecido… Y que con todo ello, realices los cambios que estimes oportunos a tu plan y los escribas. Incluso es posible que en algún momento tu objetivo final cambie, o aparezcan objetivos nuevos.


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